Después de la visita del Parque Nacional Khenifiss, emprendimos las últimas etapas de nuestro recorrido por Marruecos, cruzando de norte a sur el Sahara Occidental, haciendo altos en las localidades más importantes.
De esta forma El Ayún, Tarfaya, Boujdour y Dakhla fueros lugares donde hicimos altos de algunos días, reservándonos fechas entre medias para los más tranquilos y agradables campamentos en el desierto, de los que disfrutamos en cinco o seis ocasiones a lo largo de todo el recorrido hasta la frontera con Mauritania.
Haciendo coincidir nuestra estancia en Dakhla con la celebración de Nochebuena, una agradable velada en un restaurante de la localidad nos permitió celebrar una cena de Nochebuena bastante atípica, al menos para españoles, ya que, al estar viajando con muchos compañeros alemanes, la hora de la cena fue tan temprana que empezando la celebración disfrutamos de un precioso ocaso sobre el mar y si a esto sumamos la falta de frío, nieve y otros fenómenos que normalmente acompañan este momento en nuestras latitudes, esta velada se convirtió en una de las más atípicas de nuestras vidas, aunque no por ello peor.
A fin de pasar un tiempo en un ambiente más recogido, en la mañana del día de Navidad fuimos a acampar a la otra orilla de la bahía de Dakhla, ya en el camino hacia la frontera, en una bonita playa con muchas aves y vistosos ocasos, en donde celebramos la festividad con una barbacoa colectiva.
De nuevo en marcha, dos jornadas nos situaron con todos los aprovisionamientos a tope en la frontera de Mauritania, pero ese ya es tema de otro post.
Hasta pronto

