País Bassari: visita de Iwol

El paso por Kedougou fue el momento para aprovisionarnos, sellar la salida de Senegal en los documentos y planificar la visita del País Bassari.

Decidimos ir a acampar al poblado de Ibel, en donde sabíamos de la presencia de una persona que podría ser nuestro guía (preceptivo) en alguna de las visitas que queríamos hacer.

De esta forma, con los camiones acampados en un lugar no particularmente agradable, contactamos con Javi (el nombre es una castellanización del real), un personaje un tanto curioso, que,  entre otras lenguas, habla el español e incluso Catalán y algunas palabras de Vascuence, según parece debido al contacto con algunos españoles que colaboran en la mejora del nivel de vida de la zona, que por el momento, es realmente bajo.

Acordamos con Javi la salida a hora temprana con el objetivo de remontar con menor temperatura el importante desnivel que nos situaría en Iwol, después de aprovisionarnos de un saco de jabón que, según parece es lo que más aprecian como presente de llegada al pueblo. Ciertamente el lugar nos trajo a la memoria las imágenes de ese África imaginada tras ver reportajes o leer los relatos de los exploradores de la época romántica del descubrimiento del continente.

La vida en el poblado parece haberse detenido siglos atrás, aunque por suerte ya cuentan con algunas ventajas “modernas” como son un pequeño consultorio médico, una escuela y una instalación de agua potable comunitaria que facilita el acceso al imprescindible elemento.

Lo que no ha variado, es la esencia tradicional de sus habitantes. Quiso la casualidad que tuviéramos la fortuna de ver llegar al poblado una fila de jovencitos ataviados con un taparrabos y con su arco y flechas en la mano. Eran jóvenes de etnia Bassari, integrantes de la generación que este año debía pasar el ritual de iniciación, es decir el paso de niño a hombre. Esto, que parece algo folklórico, está sin embargo bastante alejado de ser trivial: estos niños (tienen doce años) deberán pasar una semana al mes durante un año sobreviviendo por sus propios medios, es decir, deberán procurarse la comida, el agua y el cobijo en plena naturaleza sin recibir ayuda de nadie.

No puedo decir que esté de acuerdo, pero nadie podrá negar que al final del periodo serán adultos de trece años, al menos los que sobrevivan.

La zona ,me trajo recuerdos de las visitas al País Dogón en Malí (de muy grato recuerdo) con el que tiene un alto nivel de relación histórica, pues al parecer, los primeros pobladores del País Bassari procedían de allí.

Imágenes de la aldea de Iwol

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