País Bassari: Dindefelo y alrededores

Terminada la visita de Iwol, llevamos los camiones hasta Dindefelo, otro de los puntos imprescindibles del País Bassari, aunque, en este caso, ya bastante menos “auténtico” debido a que el turismo ya está empezando a formar parte importante de su economía.

El pueblo cobra un peaje por acceder y es obligatorio acampar en un “camping” y contratar un guía para hacer las visitas.

En la propia recepción nos pusieron en contacto con Abdul, un joven que hablaba francés y que nos guio ese mismo día hasta la famosa cascada de Dindefelo, un poco disminuida al ser el final de la época seca, aunque sin embargo, situada en bonito lugar y con suficiente agua para permitir un agradable baño (el agua estaba bastante fría) y hacer algunas bonitas fotografías.

 Y con el mismo Abdul, al siguiente día, emprendimos la marcha de siete horas que nos llevaría a visitar varios puntos situados en lo alto de las montañas ya en la frontera con Guinea Conakri.

Tras una penosa subida por un camino de cabras, recorrimos la llanura situada en la cima visitando los Dientes de Dindefelo con una gran vista panorámica del valle, atravesamos varios poblados de apariencia muy similar a Iwol, aunque mucho más pequeños, entramos en una cueva en la que la tradición sitúa varios momentos importantes en la historia de la llegada de las tribus que luego se asentarían en la zona y pudimos darnos un baño en una pequeña poza de la que el agua se desprende al vacío formando una cascada muy alta que en este momento tenía poca agua, pero que en las fotografías que el guía nos mostró de la época de las lluvias, aparecía impresionante.

La jornada resultó realmente dura, pues a las siete horas en marcha (con pequeñas paradas) se sumó un calor agobiante que solamente conseguimos paliar por un corto tiempo con el baño mencionado.

Al día siguiente emprendimos la ruta hacia Guinea Conakri cuyo paso fronterizo está a quince kilómetros de Dindefelo recorriendo una pista sin asfaltar en la que el camión cabe justo de ancho, tiene pendientes muy importantes y su estado es… inverosímil. No se me ocurre otra palabra para describirlo. Nosotros, además íbamos con la incertidumbre de no saber si podríamos entrar al país o no, pues nuestros visados, solicitados on line, y pagados religiosamente no nos habían llegado.

Finalmente no conseguimos una solución y tras un día entero intentando resolverlo, nos vimos en la tesitura de tener que cambiar de nuevo los planes y volver a Senegal.

Es decir: una estafa oficial en toda regla, porque nunca llegó un mensaje que nos dijera que nuestra solicitud había sido rechazada y tenemos el justificante del pago realizado, pero los visados nunca llegaron y el dinero nunca fue devuelto.

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