LOS TEMPLOS EXCAVADOS EN LA ROCA DE ELLORA Y AJANTA

Un rápido paso por Bombay que, aunque seguramente tiene mucho que ver, el calor, el agobio permanente del tráfico sumado a la imposibilidad de encontrar un sitio agradable donde estacionar el camión, hizo que la visita fuera bastante superficial. Durante algunos paseos a pie en camino a los lugares donde teníamos algún motivo para ir (reparar el laptop, comprar carne, etc.) “disfrutamos” del auténtico Bombay.

Magy tenía gana de visitar Dharabi, el barrio “industrial” de Bombay y en un ferrocarril de lo más típico hicimos los 20 minutos de viaje hasta allí para encontrarnos un increíblemente sórdido e inmenso barrio de construcciones precarias, en el que industrias probablemente clandestinas, sin ningún tipo de seguridad laboral y con trabajadores en régimen de semi esclavitud, mueve cientos de millones de dólares y probablemente abastece a muchas marcas famosas con productos manufacturados en auténticas cuevas prácticamente sin luz, ningún tipo de higiene ni prevención situadas en los angostos bajos de las construcciones que les sirven de vivienda a los trabajadores y a las que se accede por escaleras exteriores de hierro en un estado lamentable. Por decirlo de alguna manera, es algo que es bueno ver si sirve de lección (algo parecido a lo que sentí cuando visité Auschwitz) algo, que no debería existir en los tiempos que corren. Pero existe y allí se apiñan cientos de miles de personas en unas condiciones infrahumanas con el consentimiento y probablemente el beneplácito del gobierno y de “esa otra India” que no sabe o no quiere saber que eso existe.

Dejamos Bombay, al menos por mi parte sin mucha pena, con destino a Ellora Caves, un enorme y sorprendente conjunto de más de 30 templos excavados en la roca entre los que hay santuarios budistas, hinduistas y jainitas.

Entre todos ellos, merece especial mención el templo al que se accede directamente desde la entrada: Kailasa Temple.

Intentaré explicar el monumento porque es realmente impresionante. Empezaremos imaginando un acantilado de piedra volcánica de 32 metros de altura, y un frente de unos 30 metros. Marquemos ahora una línea paralela al borde también a unos 30 metros de éste. Tendríamos de esta forma delimitado un cubo de piedra de 30x30x32 metros. Pues bien, ahora con cinceles y martillos del año 600 d.c. empezamos a tallar de arriba abajo hasta obtener el edificio monolítico que muestran las fotografías. Estudios hechos recientemente estiman en unas 200.000 toneladas de roca lo que se extrajo en la construcción. Si no lo hubiera visto no lo podría creer. De la talla no solamente ha salido el exterior de los edificios totalmente cubiertos de imágenes a cuál más delicada, sino que también el interior está tallado en la roca. No estoy seguro de poder transmitir lo que hemos visto, pero ciertamente nos dejó boquiabiertos.

Desde allí nos desplazamos hasta Ajanta Caves, 0tro grupo de templos rupestres tallados en el acantilado que bordea una hoz del río y que, aunque mucho más modestos que los de Ellora, tienen la particularidad de estar cubiertos interiormente por pinturas murales de gran belleza y en muchos casos en un buen estado de conservación.

Dos grandes visitas que nos compensan de las incomodidades de desplazarse por este país.

 

Dharavi: el barrio «industrial» de Bombay

Millones de dólares que circulan entre la miseria, el riego y una tolerancia oficial incomprensible

Ellora Caves

Ajanta Caves

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