Ya cumplida la visita de Dakar empezamos a ser conscientes de que el tiempo había corrido más de lo que teníamos previsto, y que la travesía de Mauritania se había prolongado algo más de lo que en principio planificamos, probablemente porque el tiempo pasado allí resultó realmente genial. Por esa razón empezamos a planificar un cambio importante en nuestro programa, que como es habitual, se hace para no cumplirlo casi nunca.
Esencialmente, nos dimos cuenta de que iba a ser muy difícil que nuestro viaje no coincidiera con la peor época de lluvias en los países más sometidos a problemas por esa razón y, puestas las cosas así, decidimos viajar hacia la zona este de Senegal y visitar el País Bassari que sabíamos que iba a ser muy interesante, pasando desde allí a Guinea Conakry, en donde planeamos pasar alrededor de un mes, para regresar a Senegal y quedarnos entre este país y Gambia hasta que la temporada de lluvias remita, más o menos hacia finales de septiembre, momento en el que retomaremos el camino hacia el sur, pasando la zona de lluvia y barro en tiempo seco.
Tomada la decisión, hicimos un corto recorrido por la costa senegalesa para tomar a continuación dirección este hasta Tambacounda, visitar el Parque Nacional Nikolo Koba a orillas del río Gambia y llegar a Kedougou que es la puerta de entrada en el País Bassari.
Un largo y muy bonito recorrido, únicamente incomodado por el calor que realmente nos castigó duramente, con acampadas en lugares muy agradables, incluso en alguna ocasión en los alrededores de alguna pequeña aldea en la que, al día siguiente en el momento de la marcha, todos los habitantes salieron a la puerta de sus casas para despedirnos.
El recorrido nos hizo conocer que uno de los motores económicos del país es el cultivo del cacahuete, del que vimos a los lados de la carretera auténticas montañas de quince o más metros de altura
También aprovechamos para darnos algunos remojones en el río Gambia sin contratiempos con cocodrilos ni hipopótamos, seguramente porque no había.

