19.-Desde La Paz hasta Copacabana. Tiahuanaco y lago Titicaca boliviano.

Accidentado recorrido el que nos
llevó desde La Paz hasta las ruinas de Tihuanaco. Tras conseguir con éxito
atravesar la locura de La Paz desde uno a otro extremo, nada más tomar la carretera
que nos llevaría hasta el sitio arqueológico, una pandilla de alborotadores
indígenas tienen la carretera cortada para protestar por algo. Imposible pasar
en horas, por lo que, recordando a duras penas mi anterior viaje por estas
rutas, tomamos la que va directa a Copacabana con la intención de buscar la
desviación que lleva a las ruinas. Era más largo, pero no había otra solución.
Llegados a un peaje con control de la policía, le pregunto a un agente donde
está el cruce. Me contesta con gran aplomo que no me preocupe que está
perfectamente  señalizado. Un poco
extrañados, ya que no hay prácticamente indicaciones en todo el país,
reemprendemos la marcha para comprobar que la mencionada carretera no existe.
No sé si existió o no ya que yo en mi viaje desde Copacabana hasta la Paz pasé
por Tihuanaco, pero…
A golpe de GPS intentamos
atravesar por pistas desde una carretera a la otra y tras 30 km de pista
regular y el vadeo de tres respetables ríos conseguimos llegar a la carretera
de las ruinas dejando atrás los piquetes.
Al ser ya tarde, dejamos la
visita para el día siguiente y de buena mañana comenzamos el recorrido pagando
un precio realmente escandaloso por las entradas: Precio para nacionales: 10
bolivianos, precio para extranjeros: 80 bolivianos
La visita, en relación a los
recuerdos que yo tenía de la primera vez, resultó algo decepcionante. Supongo
que el tiempo transcurrido y todo lo visto desde entonces me ha cambiado la
forma de ver las cosas.
Coincidimos además con la
celebración de un acto político de presentación de los juegos Sudamericanos de
2014 durante el que se esperaba al presidente, que afortunadamente  no se presentó, y todo el despliegue militar
de seguridad hizo la visita más incómoda.
El estado de conservación raya el
abandono, aunque no obstante las inmensas moles de piedra perfectamente
talladas y cortadas añadidos al misterio que encierran son fascinantes.
Después de la visita, se
planteaban tres opciones para continuar viaje: volver a La Paz para tomar la
carretera de Copacabana con el riesgo de los piquetes, volver a pasar la pista
de los tres ríos o hacer una corta entrada en Perú por Desaguadero y de nuevo a
Bolivia hasta Copacabana. Elegimos esta última a pesar de las molestias de
salir de Bolivia, entrar en Perú, salir de nuevo de Perú y volver a entrar en
Bolivia y a media tarde estábamos situados a la orilla del lago Titicaca en un
paseo litoral de Copacabana.
Cenamos trucha en un restaurante
de esta animada ciudad que en mi primera visita no era mucho más que una aldea y
ahora se ha convertido en un lugar turístico con las ventajas e inconvenientes
que esto conlleva y dedicamos el día siguiente a la visita con agradables
paseos que únicamente tienen el inconveniente de las cuestas a 3.800 metros de
altura.
La ciudad alberga el santuario de
la Virgen de Copacabana que es lugar con muchos devotos en toda Bolivia y que
visitamos asimismo.
Para el siguiente día contratamos
una excursión en barco por el lago hasta la isla del Sol y la de la Luna que
albergan ruinas incaicas. Las ruinas no son gran cosas pero los paisajes son
magníficos. El periplo duró desde las 8,30 hasta las 17,30 y se hizo un poco
largo, pero fue un estupendo día.

En la mañana siguiente, dejábamos
Bolivia con dirección a Puno en Perú rodando siempre por la costa oeste del
lago Titicaca.

Imágenes de las ruinas preincaicas de Tiahuanaco

Saliendo de Copacabana hacia la isla del Sol

Imágens de las islas del Sol y de la Luna en el lago Titicaca.

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