Desde San Gregorio a Punta Ballena

Con el fantástico regusto de la
estancia en San Gregorio iniciamos la ruta que nos llevaría de nuevo a la costa, cerca de la frontera, con el fin de repostar en una estación de servicio brasilera
a causa del precio (prácticamente el doble en Uruguay).
Pronto comprendimos que el camino
elegido iba a ser duro a causa del estado de las carreteras, en muchos casos
literalmente destruidas.
Tras muchos baches, agujeros,
grietas y una mala elección del lugar para pasar la noche, siempre a través de
bonitos paisajes que suavizaron algo la dureza del trayecto, llegamos a la costa
en la localidad de La Coronilla en donde ya habíamos estado, si bien en esta
ocasión elegimos otro aparcamiento cerca del mar que se presentaba más tranquilo
que el de la primera vez.
Allí estaban estacionadas cinco
“casas rodantes”, dos de Argentina y tres de Uruguay que habían hecho un
simpático grupo con el que pasamos dos días muy divertidos con reuniones en las
que incluso hubo una genial sesión de chistes. Incluidos “los de gallegos”
(léase gachegos).
Mucha gente a la que llamó la
atención el camión se detuvo a conversar con nosotros. Entre ellos Ángel, su
novia y sus cuñados. Ángel estudió y trabajó en Galicia y éste es el
E-mail que nos envió días después:
Buenos
días Carlos, soy Ángel nos conocimos hace unos días en La Coronilla con mi
novia y mis cuñados.
Me
encantó hablar con usted y su esposa Pilar… me trajo muy lindos recuerdos de
cuando estuve en España, de ese trato amable y educado, que es lo más lindo que
me queda de España, sus personas.
Le
deseo lo mejor a usted y a Pilar en su travesía por el mundo.
Espero
que en mi ¨paisito¨ Uruguay lo traten bien como a mi me trataron en España.
Le
mando una foto de recuerdo, la cual conservaré como un momento muy agradable y
único.
Un
fuerte abrazo !!.
¡Que no le quede duda a Ángel
de que estamos siendo tratados excepcionalmente por los uruguayos!
Mucho más allá de lo que se podría calificar de cortés o educado.
Partimos hacia Chuy en la
frontera entre Uruguay y Brasil a poco más de 20 km de allí para repostar
combustible y hacer algunas compras en los Free Shop que hay por toda la
ciudad.
Cuando estábamos en plena
vorágine de gente y compras nos encontramos con Eduardo y Susana, nuestros
amigos de la estancia en el Parque Santa Teresa. El encuentro supuso una enorme
alegría, nos tomamos una cerveza juntos  y quedamos en pasarnos al día siguiente para
celebrar el cumpleaños de Pilar con ellos en Santa Teresa.
Una nueva noche en compañía
de los colegas de La Coronilla y por la mañana arrancamos hacia el parque.
Pilar quería invitarlos a
comer y preparó un estupendo guiso de carne con patatas con el que todos
comimos en el campamento de la familia de Eduardo y Susana. Ellos aportaron una
botella de buen vino (español,con corcho y  no
con tapón de rosca) y tras una agradable sobremesa y acordar una cita en
Montevideo, Pilar y yo arrancamos hacia un rincón que ya conocíamos en la playa
de La Esmeralda en donde pasamos dos tranquilos días de paseo y playa.
De nuevo en marcha y etapa en Valizas, al lado del Cabo Polonio. Un bonito paseo por las dunas y
continuamos hasta la laguna de Rocha. Otro rincón tranquilo en una estrecha
franja de tierra entre el mar y una laguna. Más paseos por la bonita y solitaria playa y
recepción de múltiples atenciones por parte de todo el que por allí pasó. Dos
rescates de coches atrapados en la arena y una invitación a cenar por parte de
los rescatados. Una muy agradable velada en familia hasta las tres de la
madrugada con whisky, asado y otras muchas delicias además de un buen vino uruguayo.
Otra vez
en la carretera con un alto para comer mientras esperábamos que nos lavaran el
motón de ropa sucia que ya habíamos juntado en José Ignacio, un bonito pueblo
de costa muy preparado para vacaciones.
Algunos
kilómetros más y parada temprana para pasar la noche en Buenos Aires (de
Uruguay) entre las dunas al lado del mar.
Amanece
el último día de ruta y sobre las diez y media estamos ya instalándonos en el
camping Punta Ballena comentando lo acertado de la elección de este lugar para
dejar nuestro camión durante la estancia en España a la vista de una muy buena primera impresión.

Pasaremos
tres días aquí nos despediremos de Ximielga y luego dos noches de hotel en Montevideo para conocer la ciudad
y esperar la salida del vuelo.

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