¡De nuevo en marcha!

Varias razones , unas familiares y otras técnicas nos han obligado a un
alto en nuestros planes, pero estamos de nuevo en ruta.
Retorno a España y regreso a y desde Montevideo para reencontrar nuestro
camión en perfecto estado en el camping Punta Ballena en las proximidades de
Maldonado.
Una jornada de descanso y enseguida tomamos dirección norte atravesando
terreno ya conocido con campamento en la Coronilla y al día siguiente paso de
la frontera con Brasil, que resultó extremadamente rápido y sencillo.
La primera noche en este país la pasamos en Rio Grande do Sul desde donde
habíamos decidido rodar por la carretera que discurre al lado del mar por una
estrecha franja de tierra entre la Lagoa de los Patos y el océano Atlántico.
Debido a que el acceso a esta carretera requiere un paso en balsa y que el
último cruce era a las 16 horas (nosotros llegamos a las 16h 30) tuvimos que
esperar en el puerto hasta la mañana siguiente.
Obtuvimos permiso de las personas de 
la empresa que gestiona la travesía para pernoctar en sus instalaciones
y fueron muy atentos, hasta el punto de ofrecernos conexión eléctrica y agua
para nuestra instalación.
A  las 8h de la mañana iniciábamos la
travesía que duró 25 minutos y enseguida comenzamos a rodar por la mencionada
ruta en la que se alternaban tramos malos con tramos destrozados.
Alrededor de 200 kilómetros después y tras un agradable alto para comer
conseguimos contactar con René y Karen que ya habían llegado a la zona y nos
esperaban en un pueblecito de la costa llamado Cidreira.
Después del feliz reencuentro, acampada en la playa, una nueva jornada
hasta el Morro dos Conventos, cerca de Araranguá , otra hasta Laguna y una
tercera nos trae hasta Florianópolis y la isla Sata Catarina en donde nos hemos
instalado en un buen camping como centro de operaciones para la visita.
Como resumen de lo visto hasta ahora de la costa brasilera diría que se
trata de una  costa con paisajes muy
bonitos, agradables pueblos de pescadores y excesivamente preparada para el turismo
de vacaciones, lo cual es algo que a nosotros no nos va demasiado.

Carreteras muy malas y, a cambio, gente muy agradable completan el
panorama.

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