Por las tierras de los Chachapoyas


De acuerdo que el nombre de esta cultura desde el punto de vista del castellano hablado en España se presta incluso a la guasa, sin embargo se trata de un pueblo muy avanzado para su época que nos dejó impresionantes vestigios de su cultura.
Desde Chiclayo por una carretera casi siempre ascendente llegamos a Bagua
Grande en donde pasamos dos noches en un hotel con piscina y muy altas
temperaturas.
Reanudada la marcha nos costó una jornada completa llegar a las ruinas
de  Kuélap.  Los últimos 40 kilómetros  los recorrimos por una pista que en su mayor
parte discurre colgada sobre barrancos espectaculares y a través de paisajes
grandiosos.
En el parking del museo de Kuelap nos permitieron  pasar dos noches aprovechando el día
intermedio para la visita a pesar de que amaneció lloviendo. Sin embargo
pudimos hacer el recorrido de 5 kilómetros sin mojarnos.
Se trata de una ciudad fortificada construida por los Chachapoyas, un
pueblo que ocupó todo aquel territorio desde los primeros siglos del pasado
milenio hasta la llegada de los Incas y cuya cultura era muy avanzada. Las
ruinas aunque no están tan cuidadas como las de Macchu Pichu, son casi tan
grandiosas. Comprenden más de 450 estructuras.
El descenso desde las ruinas resultó una bonita aventura al haberse convertido en un
barrizal la pista. A medio día estábamos en Chachapoyas, ciudad que visitamos
esa misma tarde y que nos ofreció un bonito y cuidado centro colonial.
Al día siguiente arrancamos con destino a la aldea de Cruzpata en la que
planeábamos visitar los Sarcófagos de Karajía. De nuevo fue toda una aventura
el recorrido de 50 kilómetros por pistas de montaña, con travesías  muy difíciles de pequeñas aldeas hasta situarnos en una enorme plaza en el centro de la
localidad de Cruzpata.
La vista del acantilado en el que se encuentran los sarcófagos se hace en
un recorrido a pie de un kilómetro pero con un descenso de casi 200 metros. Por
mi parte lo hice en dos ocasiones, la misma tarde de la llegada y tras
comprobar que era un lugar muy apropiado para volar el dron y filmar los
sarcófagos subiéndolo hasta su nivel, en consecuencia, hice una segunda visita por la mañana
temprano aprovechando la ausencia de visitantes a esas horas. Aunque el depegue
y el aterrizaje tenían un riesgo, todo salió bien y me permití perturbar
ligeramente con la más moderna tecnología, la paz de los allí enterrados.
Tras una segunda noche en el tranquilo pueblecito, iniciamos el descenso y
nuevo ascenso hasta Cocachimba para la visita de la cascada Gocta. Una
magnifica plaza en el centro del pueblo nos acogió para dos noches de acampada.
Por la mañana hice el recorrido de ida y vuelta de 12,5 Km  para aproximarme a la base de la catarata que
pasa por ser la tercera del mundo en altura, aunque la caída se realiza en dos
escalones.
En la base hice volar otra vez el dron para filmar el salto consiguiendo
una original vista de la catarata.
Pasamos una segunda noche en el pueblo y conocimos a Maitane y Elena, una
bilbaina y una valenciana que trabajaban en un hotel de la localidad. Estaban
de despedida y pasamos un rato muy agradable con ellas esa tarde y además nos
invitaron a desayunar en el hotel a la mañana siguiente.
Cuando estábamos terminando el desayuno apareció Olga, una periodista
madrileña que habíamos conocido a la llegada y que está viajando en plan
mochilero mientras realiza entrevistas a la gente y las publica en su web. Ella nos dio impagables consejos para preparar nuestro propio FaceBook, Youtube, etc.
con el objetivo de intentar rentabilizar nuestro relato. Pasamos unas horas muy agradables en su compañía.

Arrancamos con destino a Ecuador. Jaén aun en Perú, Valladolid, Loja, Cuenca y Zamora, por este orden, nos esperaban.

El camino hacia las ruinas de Kuélap

Ruinas de Kuélap

El templo mayor llamado «El tintero»

El centro colonial de Chachapoyas

Vistas de Cruzpata

Moliendo el grano a la antigua usanza

Los sarcófagos de Karajía. Llevan allí casi 1000 años.

Cocachimba. Al fondo la catarata de Gocta

Un Gallito de las rocas

Catarata de Gocta

Al retorno Pilar me había preparado otro paisaje que tras los 12 km a pie agradecí mucho.

Los sarcófagos con casi 2000 años ante el ojo de la tecnología. Una vista desde el dron

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