Guaranda, Salinas y llegada a Quito

Desde Baños nos dirigimos
a Salinas. Poco antes de llegar a Riobamba, comenzamos a ver carteles
anunciando el santuario de la Virgen de Balbanera (aquí lo escriben con dos b).
Sorprendidos por ello, nos detuvimos para visitar la bonita ermita construida
en un estilo románico aproximadamente y que pasa por ser la primera iglesia
católica del Ecuador. Una curiosa placa a la entrada conmemora su fundación en
la que participamos los españoles, casi con seguridad riojanos.
Desde allí un
espectacular recorrido a más de 4000 metros nos deja en Guaranda, en donde nos
instalamos en una céntrica plaza para pasar la noche. Dimos un aseo por el
centro colonial y  tras una tranquila
noche retomamos el camino con intención de visitar la aldea de montaña llamada
Salinas, famosa por sus embutidos, quesos, chocolates y tejidos. Todo este  entramado industrial en manos de los
indígenas fue propiciado por la llegada al lugar de un sacerdote salesiano, el
Padre Antonio Polo, que mostró a los habitantes del lugar la forma de ponerlo
en marcha. Tuvimos ocasión de saludar al Padre en su casa en el curso de una
breve pero muy interesante visita que le hicimos.
Aprovechamos la ocasión
para aprovisionarnos de embutidos y quesos e incluso estacionamos el camión en
el parking de la fábrica de queso para comer.
El pueblo está en un
precioso rincón de la sierra y también aquí, sobre todo las mujeres van
ataviadas de forma tradicional.

El resto de la jornada,
una noche en Pujilí y media mañana del día siguiente y estamos instalados en un
céntrico parking de Quito.
La iglesia de Balbanera y la placa conmemorativa de la fundación

 Preciosa situación de la aldea de Salinas
 Un paseo por el pueblo con compras muy sabrosas

El volcán Chimborazo cubierto por las nubes. Más de 6.000 metros de alitud

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