Últimos días en Ecuador

Dos noches tranquilas a la orilla del lago San Pablo aprovechando el día
intermedio para la visita del parque y cascada de Peguche y el propio Otávalo.
Aunque la ciudad no ofrece grandes motivos arquitectónicos, nos permitió un
agradable paseo por la zona centro en la que se encuentra un mercado típico en
donde todas las mujeres y muchos hombres van ataviados a la usanza, no como un
atractivo turístico, sino que es su día a día en el que no han perdido sus
costumbres y tradiciones. Las mujeres visten una complicada falda larga y negra
que deja ver por una abertura un forro blanco haciendo un original efecto. Esta
falda, que en realidad es una pieza rectangular de tela, se ajusta a la cintura
con una vistosa faja bordada de muchos colores. El atuendo se completa con una
blusa blanca con la pechera profusamente bordada en vivos colores, un sinfín de
collares a modo de gargantilla y un airoso sombrero.
Hicimos algunas compras en el mercado y regresamos para pernoctar de nuevo
a la orilla del lago San Pablo.
Un corto desplazamiento para llegar a Ibarra, en donde teníamos referencia
de un camping digno de ese nombre, propiedad de un matrimonio alemán.
Allí nos dirigimos  para comprobar
que era la primera instalación merecedora de la calificación como camping de
todo nuestro ya largo periplo por América del Sur.
Hans y Patricia, alemanes al fin y al cabo, saben qué es un camping y qué
esperan los que allí llegan. En un agradable lugar a la orilla de un lago y con
un único inconveniente en la proximidad de un circuito de automovilismo en el
que se celebraron varias carreras durante nuestra estancia. Comentaremos
también los excelentes platos que sirven en el restaurante y con precios
realmente ajustados.
De nuevo en marcha, una fatigosa jornada, corta en kilómetros, pero eterna
a causa de la carretera y del tráfico nos llevó hasta la ciudad fronteriza de Tulcán.
Allí pudimos dejar asegurada la opinión que nos habíamos ido formando sobre
el país a lo largo de nuestro recorrido: Si bien posee un precioso paisaje y
unas gentes amables, a nosotros nos resultó el menos agradable de los países
que habíamos recorridos. Cualquier cosa que hagas, que precises o que planees
presenta problemas. En este caso, llegábamos a Tulcán con el depósito casi a
cero de combustible con el objetivo de llenar a tope antes de pasar a Colombia
al ser el precio allí algo más del doble que en Ecuador. Pues bien, el Estado
entiende que todo el que reposta en Tulcán es un contrabandista de combustible
y las estaciones de servicio pasaron de la más desagradable en la que nos
dijeron que “no servían a los turistas” hasta la actitud más extendida de
ofrecernos un máximo de 30$ equivalentes a unos 110 litros, es decir, menos de
un tercio de nuestro depósito. Acudimos a la policía, en donde nos dijeron que
a nosotros, con placa española nos tenían que servir lo que pidiéramos pero ni
con la amenaza de avisar de llamar a la comisaría conseguimos más de 50$. Pusimos
la cantidad que nos habían ofrecido y otro tanto en una segunda gasolinera,
pasamos la noche en la ciudad y por la mañana conseguimos el resto antes de
presentarnos en la frontera.
Creo que ya pusimos algún comentario respecto de la frontera de entrada y
las consecuencias de aquella surrealista gestión se hicieron presentes de nuevo
al salir. Según parece la transmisión de los datos recogidos en la frontera por
la que entramos tarda meses en estar incorporada al sistema informático, por lo
que para salir deberíamos presentar un montón de fotocopias de toda la
documentación que por supuesto, aunque el fallo fuera de la administración
ecuatoriana, debíamos ser nosotros quienes las costeáramos. Lo único que
conseguimos fue protestar dejando clara nuestra opinión sobre el país, pero
pasando por el aro.

La entrada en Colombia, aunque algo más sencilla y agradable, tampoco
estuvo exenta de problemas.
Desde nuestro campamento a orillas del lago San Pablo

Parque y cascada de Peguche

¡Por fin conseguimos pillar un colibrí!

El mercado de Otávalo

2 comentarios de “Últimos días en Ecuador

  1. telas mosquiteiras dice:

    telasmosquiteira-sp.com.br

    telas mosquiteiras sp
    telas mosquiteira sp

    As telas mosquiteiras sp , telas mosquiteiro sp garantem ar puro por toda casa livrando-a completamente dos mosquitos e insetos indesejáveis. As telas mosquiteira garantem um sono tranquilo a toda família, livrando e protegendo-nas dos mais diversos insetos. Muitos destes insetos são transmissores de doenças e a tela mosquiteira é indispensável no combate a mosquitos transmissores de doenças.
    s
    A dengue, por exemplo, já matou centenas de pessoas só na capital de São Paulo e um pequeno investimento em nossas telas mosquiteiras podem salvar vidas. As telas mosquiteiras também impedem a entrada de insetos peçonhentos como as aranhas e os escorpiões, estes insetos também oferecem risco, pois seu veneno em poucos minutos podem levar uma criança a morte.
    telas mosquiteira jundiai
    telas mosquiteiro jundiai
    telas mosquiteira São Paulo
    telas mosquiteiro São Paulo
    telas mosquiteiras sp
    telas mosquiteiras Jundiai
    telas mosquiteira sp
    telas mosquiteiro Jundiai
    telas mosquiteira sao paulo
    telas mosquiteiro sao paulo

    A chegada da temporada Primavera/Verão traz consigo a elevação da temperatura e a maior ocorrência de chuvas. Mas não é só isso. As estações mais quentes do ano causam muita dor de cabeça e muitos zumbidos indesejáveis em função das pragas urbanas – pernilongos, baratas, cupins e outros insetos -, que afetam todas as regiões brasileiras.

    Nossa missão é oferecer telas mosquiteiras de qualidade a um preço acessível, fazendo com que as telas mosquiteiras sejam uma opção viável para muitas pessoas.

    telas mosquiteiras Jundiaí
    telas mosquiteiro Jundiai
    telas mosquiteiras jundiai
    telas mosquiteiro industria
    telas mosquiteira restaurante
    telas mosquiteiro restaurante
    telas mosquiteira empresa
    telas mosquiteiro empresa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.