Samaipata. Visita al sitio arqueológico del Fuerte de Samaipata.

Arrancamos de Santa Cruz en un día lluvioso con el objetivo de llegar a
Samaipata visitando antes las ruinas arqueológicas llamadas “El Fuerte de
Samaipata” que forman parte del la lista de sitios del Patrimonio de la
Humanidad.
Pocos kilómetros después nos desviamos por una pista para visitar un lugar
llamado Espejillos en el que se pueden ver algunas cascadas que vierten en
varias lagunas y que nos habían recomendado por ser muy bonito. Tras rodar
varios kilómetros por la pista y vadear un río de cierto caudal llegamos a un
puesto de control en donde nos dijeron que no podíamos continuar al estar el
camino intransitable a causa de la lluvia. Primera frustración del plan
previsto.
Llegados a las ruinas de Samaipata, tras abonar un carísimo billete (con
precio especial de cinco veces el de un nacional boliviano, a ver si les sacan
un buen dinero a los bolivianos que visiten el museo del Prado) hicimos la dura
subida a pie bajo una pertinaz llovizna, para constatar una vez arriba que a
causa de la niebla no era posible apreciar nada de las ruinas, al ser una
visita basada en la perspectiva del conjunto. Segunda frustración del plan
previsto.
Acordamos con el personal que nos dejara los tiques válidos para el día
siguiente y nos quedamos a pasar la noche en un bonito lugar a la entrada del
parque.
La mañana siguiente amaneció aun peor en cuanto a meteorología y decidimos
posponer la visita un día más yendo a pasar el día y la noche siguiente al propio
pueblo de Samaipata que es bonito principalmente por el entorno en el que está
ubicado, un circo cerrado de montañas con mucha vegetación.
Por fin amaneció un día espléndido y pudimos realizar la visita y constatar
que había merecido la pena la espera.
Se trata de ruinas preincaicas, aprovechadas posteriormente por los incas e
incluso por los españoles.
La parte esencial es un inmenso centro ceremonial íntegramente tallado en
una roca de 220 por 65 m. Se trata del mayor monumento del mundo tallado sobre
roca (o al menos eso dicen allí, aunque creo que se olvidan de Petra por
ejemplo)
Hay además restos de construcciones incas y españolas que lo utilizaron
como fuerte ante los ataques de los indígenas, de ahí su nombre.
Terminamos la visita y partimos para hacer una breve incursión en el
inmenso Parque Nacional Amboró a fin de ver el bosque de helechos
arborescentes.
Una impresionante pista en regular estado nos situó en la aldea de Yunga en
donde, dada la hora nos instalamos para pernoctar.
A media noche comenzó de nuevo a llover y por la mañana y con mucha pena
hubimos de renunciar a completar la visita. Tercera frustración del plan.
En resumen, Bolivia es un país con muchas cosas fantásticas para ver y
disfrutar, pero con enormes dificultades para disfrutarlas.
Salimos hacia Sucre. Veremos que nos deparan las siguientes jornadas…

Samaipata visto desde las ruinas de Fuerte.


2 comentarios de “Samaipata. Visita al sitio arqueológico del Fuerte de Samaipata.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.