Sucre, cuna de Bolivia

Un desplazamiento relativamente corto en kilómetros pero eterno en horas a
causa del estado de la carretera, con tramos recién terminados pero con largos
trechos en obras nos sitúa en Sucre.
Nos instalamos en una plazoleta tranquila a cinco minutos a pie del centro
colonial, en la que dormimos tres noches visitando la ciudad durante los dos
días correspondientes.
Es una bonita ciudad que forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad,
con una zona central colonial en buen estado de mantenimiento y limpieza por la
que paseamos rumbo a los puntos notables que, dejando aparte una infinidad de
museos que no son normalmente un objetivo para nosotros, están representados
por algunas iglesias, casonas coloniales muy bonitas, el mirador de la Recoleta
con una espléndida vista de la ciudad y la propia plaza 25 de Mayo que es el
centro neurálgico del barro colonial.
El crecimiento de la ciudad de los últimos tiempos ha hecho que se extienda
de una forma anárquica cubriendo los cerros próximos lo que la convierte en muy
complicada para la circulación.
Ya hemos comenzado a vivir en altura, Sucre está a 2.700 m y, para nosotros,
supondrá una buena etapa de adatapción antes de llegar a los casi 4.000 m de
Potosí.
Pintoresco Mercado Central

La catedral
El mirador de la Recoleta

Artesonado mudéjar de la iglesia de San Francisco

En este campanario hay instalado un café y restaurante muy simpático y con magníficas vistas mientras tomas algo

La cubierta de la iglesia de San Felipe Neri,                                                                                              también con buenas vistas sobre la ciudad


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