Manaos y la balsa hasta Porto Velho

Alrededor de dos jornadas de viaje confortable aunque con mucho calor nos
llevaron a Manaos.
La ciudad nos recibió con grandes atascos de coches y un calor realmente difícil
de soportar para nosotros.
Tras una incursión en el centro, decidimos dejar el camión en una
gasolinera y acercarnos al puerto en un taxi para contratar la balsa que nos
había de llevar a Porto Velho.
Como ya va siendo habitual, el propio taxista nos hizo de guía y poco
después ya teníamos transporte que partiría en la tarde-noche del día siguiente
y por un precio bastante razonable.
Volvimos a recoger el camión y con pocas ganas de hacer nada a causa del
terrible calor lo situamos en otra estación de servicio más amplia desde la que
esa misma tarde un taxi nos llevó a un hipermercado para aprovisionarnos para
la travesía y a la mañana siguiente, también en taxi acercarnos al centro y
hacer un recorrido por la zona.
Pudimos ver los vestigios del pasado esplendor de la cuidad en la época del
caucho, con bonitos ejemplos de palacios bien conservados, el famoso teatro
Amazonas, el caótico  mercado y poco más
ya que el calor apretaba de nuevo.
Tras una rápida comida salimos con dirección al puerto en donde nos tocó
esperar varias horas antes de embarcar.
Aproximadamente a las nueve de la noche zarpábamos por el río Negro hasta
la confluencia con el Amazonas por el que navegaríamos hasta el medio día
siguiente cuando entramos en el río Madeira que nos llevaría hasta Porto Velho.
Las jornadas en la balsa comenzaron a ser muy duras a causa del calor que a
duras penas dejaba respirar por la noche, en la que hordas de mosquitos nos
impedían disfrutar del “frescor  a 28
grados” de la noche. Sin duda llegamos a conocer las sensaciones de los langostinos cuando los ponen en la plancha.
Fuimos viendo las viviendas situadas a la orilla del río, las balsas de los
garimpeiros (buscadores de oro) en las que viven y trabajan succionando arena
del fondo del río para lavarla, multitud de delfines de río y bonitas puestas
de sol.
Aunque el plan inicial era desembarcar en Porto Velho, supimos que el barco
haría una escala en Humaitá a dos jornadas y media de nuestro destino y que la
carretera entre esta ciudad y Porto Velho estaba en muy buen estado con un
recorrido de 198 km. Con estos datos y lo extremadamente duro que estaba
resultando la travesía a causa del insoportable calor y lentitud (velocidad
media 5 Km/h), decidimos contemplar la posibilidad de desembarcar en Humaitá.
Llegamos a medianoche y las perspectivas eran desalentadoras. La balsa había
atracado de costado y ni la propia balsa ni el muelle tenían rampa para
desembarcar vehículos.
Tras algunas deliberaciones contemplamos la posibilidad de “tirar, literalmente, el camión  por la borda” y con ayuda de un par de tablones para rebajar un
poco el escalón de 60 cm entre el barco y el muelle conseguimos poner nuestras
ruedas fuera del infierno.
Pasamos el resto de la noche muy tranquilos en el propio muelle y por la
mañana temprano emprendimos ruta hacia Porto Velho.

Para nosotros fueron unos días muy duros, que vistos con la
perspectiva del tiempo se van suavizando, pero habrá que pensarse muy
detenidamente otra experiencia parecida.
Este cartel lo fotografiamos en la aduana (bolivariana) mientras esperábamos a que llegaran los funcionarios (bolivarianos) cuya hora de entrada era las 8 de la mañana. Llegaron a las 9,10, hubo un
apagón (bolivariano y seguramente causado por Obama) y como tienen toda la informática sin protección, el sistema
arrancó tras media hora de intentos fallidos. El campo en el que tienen que
anotar las matrículas de los vehículos extranjeros no admite más que un formato
de matrícula, por lo que si el que tienen que anotar no se corresponde con ese
formato (nuestro caso) el sistema no deja seguir adelante. Tras muchas
deliberaciones deciden inscribir una parte de la matrícula del
camión en el documento de importación y hacer una nota correctora ¡en el
pasaporte!
Lease en el cartel lo de
“institución modelo, moderna, inteligente…” .
La Patria la tienen, el
Socialismo dicen que también, pero de lo que están más cerca es de la otra
posibilidad que su slogan apunta.

Descarga de bombonas de gas en Brasil. ¡No fumar!

2 comentarios de “Manaos y la balsa hasta Porto Velho

  1. Ishinca dice:

    Hola Carlos y Pilar.
    Que rápido parece que pasa todo.
    Espero que lo paséis bien, excepto esos días en que se tuercen las cosas.
    Por curiosidad me gustaría saber cuanto os costó el viaje entre Manaus y Porto Velho.
    Saludos de Carlos y Estrella.

  2. Ishinca dice:

    Hola Carlos y Pilar.
    Es verdad que una situación como la que tuvisteis en el control amargan muchos buenos días.
    Quisiera preguntarte: que tal se porta el camión circulando a esas alturas?
    Se congela el gasoil por las noches ?
    Que tal funciona la calefacción webasto a esas alturas ?
    Utilizas anticongelante ' especial '?
    Sigue funcionando el camping que hay al lado de Saqsaiwaman? Quinta Lala.
    Olvidados de los malos momentos, y disfrutar de los buenos.
    Saludos

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